Vendes en el marketplace de otro. ¿Tienes un lugar propio donde aterrizar si te sacan?

Los marketplaces pueden suspender tu cuenta, cambiar sus comisiones o simplemente desaparecer. Tu dominio propio es la base que ningún marketplace te puede quitar.

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La trampa del marketplace

Los marketplaces son una forma rápida de empezar a vender. Tienen tráfico, tienen infraestructura, tienen confianza del comprador. Pero tienen un precio oculto: tú no tienes acceso directo a tus clientes. No tienes sus emails. No puedes contactarlos fuera de la plataforma. Y si la plataforma decide cambiar sus reglas — o suspender tu cuenta — pierdes todo ese historial de clientes.

Vendedor solo en marketplace: Plataforma cambia algoritmo → ventas caen → sin forma de recuperar clientes anteriores Vendedor con dominio propio: Plataforma cambia algoritmo → dirige tráfico a su dominio → mantiene relación con clientes

Qué hace un dominio propio por un vendedor de marketplace

Estrategia de salida del marketplace: incluye tu dominio en el packaging de tus productos. Cada comprador que recibe un pedido ve tu dominio. Si visita tu sitio y deja su email, tienes un cliente directo para siempre — sin comisión, sin algoritmo, sin intermediario.

El cliente que compró en el marketplace es tuyo — si tienes dónde llevarlo

Cada venta que haces en un marketplace es una oportunidad de convertir a ese comprador en un cliente directo. Pero solo si tienes un dominio propio donde llevarlo. Sin dominio, el cliente es del marketplace — no tuyo. Con dominio, cada venta puede ser el inicio de una relación directa.

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Riesgo real: los marketplaces cambian sus políticas de comisiones con frecuencia. Los vendedores que tienen base propia pueden absorber esos cambios o migrar. Los que dependen 100% del marketplace no tienen opciones — aceptan o pierden el negocio.

El marketplace es el canal. Tu dominio es el negocio.

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