La realidad que la mayoría ignora hasta que pasa
Tienes miles de seguidores. Cierras ventas por DM todos los días. Tu catálogo está en stories. Tu link en bio lleva a tu WhatsApp. Todo funciona perfectamente — hasta que Meta decide que algo en tu cuenta viola sus políticas. O hasta que un competidor te reporta masivamente. O hasta que un algoritmo automatizado marca tu cuenta por error.
En ese momento, todo lo que construiste en Instagram desaparece. Y sin un dominio propio, no tienes dónde redirigir a tu audiencia.
Qué cambia cuando tienes un dominio propio
- Tu link en bio apunta a tu dominio — no a un link de terceros que puede cambiar
- Puedes capturar emails de clientes desde tu propio sitio — independiente de Instagram
- Si te suspenden, actualizas el link en la nueva cuenta y tu audiencia te sigue
- Tus clientes pueden encontrarte buscando tu dominio aunque no recuerden tu @
- Tienes un email profesional para comunicaciones que no depende de ninguna red social
El dominio como seguro de negocio
No estás dejando Instagram. Sigues vendiendo ahí. Pero ahora tienes una capa de infraestructura propia que hace que Instagram sea opcional, no obligatorio. Esa diferencia es la que separa a los vendedores que sobreviven una suspensión de los que no.
Registrar mi dominio ahora →